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Objetivo: apunta y dispara

Todos tenemos numerosos objetivos a lo largo de nuestra vida. Ahí donde ponemos nuestras energías, eso que deseamos conseguir y para ello realizamos una serie de acciones que nos acerquen al resultado.

Quizá has escuchado a alguien o incluso has llegado a decir que no tienes objetivos, yo también lo sentí así durante un tiempo. Déjame decirte que eso no es verdad. Nuestra vida está llena de ellos. Pequeñas metas diarias que nos accionan para avanzar. Tristemente pasa un poco como con los logros: ni los valoramos ni somos conscientes.

Cada día estás consiguiendo cositas o dando pasitos hacia ellas: un examen, un evento, un proyeto del trabajo, fechas clave para los peques y lo que conlleva para las mamás (carnaval, Navidad, cumpleaños…), vacaciones, rutina de ejercicio… nuestra vida entera esta repleta de mini propósitos y motivos para ir avanzando. Cada uno de ellos es un objetivo.

Reflexiona ahora cuando te dices que tú no tienes objetivos o, lo peor, que tú no puedes conseguirlos. Solemos quedarnos ancladas en nuestras creencias para no avanzar. Vivimos generalizando y eso nos crea un miedo paralizante: nunca, nada, todo, siempre… el lenguaje nos manda señales muy potentes que crean emociones en nosotras que nos van a impulsar o nos van frenar. Vamos a verlo en perspectiva y ser conscientes de la realidad y vamos a hablarnos acorde a ello:

“A veces no consigo mis objetivos porque no tengo aún todas las herramientas”

“Cuando no consigo mis objetivos es porque realmente no me emocionan y estoy mejor sin el esfuerzo que me supone”

“Quizá no los consigo porque no los tengo claro”

Cuando tienes objetivos claros ya sea porque así lo deseas o porque para ti es un deber u obligación y ni te planteas la posibilidad de no hacerlo, cuando los objetivos te emocionan, cuando sabes exactamente qué quieres … es más fácil poner un plan de acción incluso sin saber que lo estás haciendo ya.

Ahora ya sabes que sí que tienes objetivos aunque no hace falta que sean grandes sueños. Ahora ya sabes que puedes lograrlo si te enfocas en ello con ganas y poniendo acción. Ahora ya sabes que tus acciones viven condicionadas también por cómo te hablas.

Ahora ya puedes ponerte objetivos de manera consciente y trazar ese plan que te lleve a ellos.

Enfoque y acción.

Foto de Marek (www.pexels.com)

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